Me he dado cuenta, a veces
con un poco de dificultad y poca aceptación, que no siempre las cosas resultan
como uno desea que resulten. Nunca por nada a pesar de la planeación el
objetivo se logra al pie de las expectativas… No siempre todo va a darse de la
manera indicada, o de la manera en que creías que tenía que ser.
Me sentiría como una hipócrita
si dijera que he podido aceptar estas cosas de la manera más sencilla posible,
porque la verdad, a mí también me ha costado mucho adaptarme al estilo que
lleva la vida, porque la vida tiene sus propias reglas y si te adaptas bien,
súper, y si no, no. Suele sobrevivir el que logra adaptarse, los que no, corren
el riesgo de morir o vivir sometidos a una fuerza superior que aborrecen.
La vida juega con cartas marcadas, sabe
perfectamente todo lo que va a suceder con tu vida, con mi vida, con la de
todos, porque en eso consiste su labor, en manejarnos y hacer de nosotros su
parecer y deseo.
La vida, tiene tantas
vueltas, a veces te mareas, a veces vomitas. La vida es una rueda extraña que
con suerte logra a entenderse sola, de hecho yo misma me hago la idea de que la
vida a ratos no tiene ni la menor intención de saber qué hace con nuestras
vidas, que la vida es una inexperta y que tan sólo nos pone en algunas
situaciones extrañas, apresuradas, terribles, y que luego nos saca de ellas
riéndose, y con esa actitud tan inolvidable de relajación total.
Cada vez que me hablan de
la vida, de que no existe el azar, que las casualidades realmente no están
presentes, que todo pasa porque tiene que pasar y porque está predeterminado,
del destino, la misión de cada ser, de el propósito de la vida en cada uno, y
ese tipo de cosas, me siento como una Barbie, lo relaciono de esta forma porque
me encantaban, y tenía muchas, yo construía su vida, así mismo somos unas
marionetas y hay un ser superior jugando con
nosotros, y este mundo es una gran casa de plástico en la que nos tiene
viviendo.
Pero están también esos
juguetes que no te gustan, (Las Barbies más viejas, y sin bonitos accesorios) y
los tienes porque alguna vez te los regalaron, porque quizás no sabías qué
hacer con ellos. Esos juguetes que por ley suelen estar desnudos, que no tienen
casas, esos juguetes que con el tiempo vas dejando de lado porque ya ni siquiera
hay el mínimo ánimo de moverlos…
Supongo que aunque no
quiera pensarlo de esta forma, porque a veces se me hace demasiado cruel… Es
una teoría discutible, al menos yo la pienso mucho, aunque la mayoría de las
veces sólo me veo pensando en ella, no es que sea en la que crea, pero tiene algo
de sentido.
Así se le puede dar
explicación a algunas de las catástrofes, por mi parte, mi dueño me tiene
cariño, eso me agrada. Soy afortunada, pero y ¿los otros?, me gusta a veces
imaginar posibles razones para la miseria en la que muchos se envuelven, me
gusta sacar conclusiones distintas para llegar a alguna idea concisa de cuán
olvidadas se encuentran algunas personas y familias, pero bueno, eso no es
problema mío, ¿cierto? y tampoco está en mis manos, ¿verdad?.
Es bonito sentir que a
veces si está en mis manos, que me preocupa, que si es problema mío. Es, raro,
pero es una sensación de ayuda que se adueña de mi, que no me deja tranquila
hasta verme en un futuro ayudando, y sembrando en esas personas el amor al
superior para que este no las olvide, que a pesar de que la vida me ha enseñado
otras cosas, y me ha dado la oportunidad de conocer casos terribles, yo no
cambio por nada esa sensación, por que pensar individualmente es el problema, porque
nadie aquí se preocupa por su vecino o hermano, porque queremos un país
progresista y aún así no trabajamos en conjunto, y que pena pero a mí me
encanta porque, ¡Dios mío! esa sensación de que puedes hacer algo por alguien
es maravillosa.

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