Ha sido una noche muy larga, (no es muy literal), suelo
levantarme todos los días a las 3:50 de la madrugada… pero para ser más exacta, se me hizo
eterna, quizá pasé demasiado tiempo en vela... hoy, el día amanecía acorde a mi
corazón, lluvioso y demasiado frío, hoy, era uno de esos días en que, sin
pensarlo dos veces, me hubiera quedado en la cama, ni mi cobija rosa hizo
efecto esta mañana.
Realmente deseaba seguir durmiendo, para que por fin mi mente y mi
angustia hubiesen tenido alguna tregua… pero, la responsabilidad llama.
No podría describir exactamente lo abrumada que me siento
últimamente, es raro… No me hace falta nada, grandiosas calificaciones, libros espectaculares, tengo a mis amigos y amigas, el
apoyo total de mi familia, y muchas lagartijas, no tengo novio,
pero no extraño tener… sólo que algo pasa, un suceso que diariamente me
indispone mucho.
Don Marco es un señor muy especial, me estima mucho podría decir,
yo también a él le he cogido un enorme aprecio, pero su ruta, ¡SU RUTA! Apesta.
Yo acepté un reto, hace aproximadamente 11 meses, ese reto, venía
en combo… por una mejora, vienen daños, y ahora los estoy asumiendo con la
mayor discreción del caso, ¿me quejo mucho?, es probable, pero las enormes
bolsas color gris, debajo de mis ojos no mienten. ¡ESTOY EXHAUSTA!, Salir de mi casa de noche (4:45 am), y regresar cuando está empezando la misma (5:30 pm) Es degradante la verdad.
Me dicen siempre, “ánimo, que falta poco” pero pasear por Bogotá
diariamente una y otra vez, luego llegar a tu casa, cuando el día ha acabado y
el cielo no brilla a tu favor, es desgastante, son esfuerzos que luego me serán remunerados, no me dejo vencer. Pero por aquí me desahogo un poco, para mañana asumir de nuevo mi rol.
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